Yo no ligo

septiembre 20, 2007

Sería muy largo de explicar porque este bollo de provincias se encontró anoche en Madrid, a una hora demasiado tardía para llamar a nadie conocido y quedar para tomar una caña. Pero el caso es que el bollo de provincias estaba solísima en Madrid anoche.

No pasa nada, me dije. Que ya soy muy mayor, que yo puedo ir sola donde quiera.

Empecé por ir a un hotel en medio de Chueca. Debe ser que tengo pinta bolleril, porque nada más darme la llave de la habitación el recepcionista me preguntó, muy amable él, si conocía Chueca. Sí, le dije, dándome aires de bollo cosmopolita.

Pero no soy bollo cosmopolita, soy bollo de pueblo. Y en el pueblo no hay ambiente. Y claro una no sabe qué hacer, ni donde ir, ni que cara poner… Sí sabía como vestirme, y se ve que lo hice bien, porque la gente no hacía más que pararme para preguntarme por bares, por calles, por sitios que yo no tenía ni idea de donde estaban…

Y venga de dar vueltas por Chueca, que si la plaza, que si la calle Pelayo, que si Augusto Figueroa (¿quién será este señor?). Y sin atreverme a entrar en ningún sitio. Pasé por el Escape que estaba cerrado. Pasé por el Truco (¿O es trucco, con 2 cés?). Y nada, que se me apoderaba la agonía.

Y al final me dije a mí misma: Tía, Dallow, si no entras en un garito YA, es que eres imbecil y paleta. Y allí mismo vi dos tías fumando en la puerta de un bar. Y entré, y pedí una caña, y me senté en un taburete, y me sentía como Agustina de Aragón después de dispara el cañón… Hasta que me dí cuenta de que había encontrado el único bar hetero de Chueca. pues eso, que esta claro, yo no ligo.


Micropoemas (VII)

septiembre 5, 2007

Oye, no os creáis eso que ha dicho Pepa de que no he mojado este verano, ¿eh? Esta se la dediqué a la pelirroja que me estuve beneficiando todo julio y la primera quincena de agosto:

Cuando te tengo delante
sólo veo tu espalda,
pero, ¡oh! qué espalda.
Más abajo tu culo,
pero ¡oh! que culo.
A continuación tus pantorrillas
¡oh! qué pantorrillas.
Y por último tus alpargatas.
Qué alpargatas, ¡oh!

Más adelante escribí una continuación:

Anda, date la vuelta.
No, bocabajo no.
La “otra” vuelta.
Así, ahora acércate.
Más cerca, más.
Un poquito más todavía.
Ahí, justo “ahí”.
Oh.