En esta primera sesión hablaremos de los mejores amigos de una lesbiana: su clítoris y el de todas las demás. Hay quien los llama ‘botoncito de placer’, pero decidme: ¿son realmente un botón? La respuesta correcta es ¡¡NO!!
Hay que saber tratar a un clítoris como se merece. La ventaja que tenemos es que nosotras también venimos equipadas con uno, así que os invito a que nos autoexploremos todas juntas para ver qué podemos hacer con él.
Para ello os traigo un sencillo ejercicio. Poneos cómodas y seguid conmigo estos cómodos pasos (si lo creéis necesario, podéis imprimirlos):
- Apaga o aparta cualquier elemento que pueda distraer tu atención, como el televisor, el tetris o el tomo 6 del Diccionario Enciclopédico.
- Utiliza dos dedos de tu mano izquierda para separar las prominencias y todo lo que se interponga entre tú y tu clítoris. Si interponen muchas cosas, es que tienes un problema o estás haciendo algo mal.
- Con el dedo medio de la mano derecha, ejerce una presión moderada e inicia un suave movimiento centrípeto circular de derecha a izquierda, que luego vayas combinando con movimientos centrífugos, intermitentes, ascendentes y diagonales si procede. Sobre todo, deja que fluya tu imaginación.
- Ve añadiendo dedos progresivamente en un crecimiento exponencial (siempre con potencias de base dos), hasta que se te acaben. Usa la calculadora si es necesario.
- Aumenta y disminuye la presión en intervalos irregulares. A las que sepan morse, les recomiendo encarecidamente deletrear la palabra “cilantro” tres veces seguidas. Hace milagros.
- Repite los pasos 3, 4 y 5 cuanto creas conveniente hasta lograr el efecto deseado, o bien hasta que empieces a ver estas letras borrosas.
- ¿Ya? ¡Enhorabuena! Tu clítoris ha dejado de ser un misterio para ti.
Me despido no sin antes apuntar que en todos nuestros ejercicios recomendamos higiene y moderación. Ahora os invito a compartir vuestras dudas y sugerencias con todas nosotras.
Sheryl B.
Escrito por Sheryl B. Mayer 