Hola, soy Dallow

Julio 2, 2007

Hola, me llamo Dallow, diminutivo de Dalloway. Soy la clásica bollo corriente.

Cuando tu madre tiene la genial idea de bautizarte Dalloway lo normal es que salgas lesbiana. Os preguntareis… Pero, hija mía ¿cómo te ha caído en suerte semejante nombre? Pues por culpa de la tómbola parroquial. Estaba mi madre embarazada cuando en la tómbola parroquial le tocaron las obras completas de Virginia Wolff. Y… Halaaa, todo el embarazo con Virginia. Y el caso es que yo me adelanté un mes… y no tenían aún pensado mi nombre… Y mi madre soltó lo primero que se le vino a la cabeza… Que fue lo último que había leído… Dalloway…

Y es un nombre que te impide pasar desapercibida, y mucho menos en el mundo bollo. Porque si en una habitación hay cien mujeres es fácil para mí reconocer a las diez lesbis: son las diez que levantan sus diez cejas (izquierda o derecha, según sean zurdas o no) y se miran entre ellas cuando digo mi nombre.

Y así, a lo largo de mi vida, innumerables bollos han intentado ligar conmigo por mi nombre. Mi especialidad, ya lo supondreis, es el bollo pedante.

Y no es que yo no quiera ligar, pero es que soy de ciencias. Y lo que yo quiero hacer en los bares es bailar y beber. Que no quiero hablar de literatura inglesa. Que no quiero debatir sobre la historia del feminismo. ¡¡¡Que yo lo que quiero es cogerme un ciego y morrearme con una que esté bien buena!!! Pero nada, no hay manera, es que digo mi nombre y allí está el bollo intelectual, dispuesta al diálogo… Y allí está, el culo del bollo gimnástico, alejándose…

Madre, ¿por qué no me llamaste Navratilova?